Todos la tenemos, todos estamos dotados de ella. Pocos la conocen y tienen una relación saludable con ella, y pocos, muy pocos la trabajan y entrenan a diario…. Sí, es la mente. Una herramienta de la qué somos poseedores, que puede ser increíblemente maravillosa o la peor de las tiranas habidas y por haber, vamos una chunga de cuidado si campa a sus anchas.

La elección, como siempre, es nuestra.

Si la dejamos a ella tener el control, dirigir el barco y que nos cuente el mismo cuento una y otra vez estamos perdidos.

Si por el contrario, la trabajamos y entrenamos con una disciplina férrea, enfocándola y dirigiéndola hacia dónde nosotros decidamos y queramos, nos convertiremos en unos Masters del Universo. 

 

¿Qué es la mente?

Solamente tenemos una mente, pero nuestra mente posee dos partes o dos características principales bien distintas:

Son esencialmente diferentes y les corresponden poderes separados y atributos diferentes.

La mente es como un iceberg. Existe una parte visible que tan sólo ocupa el 12%, que es el consciente, y una parte invisible, el inconsciente, que ocupa el 88% y es la gran responsable de nuestros éxitos y fracasos, de nuestras creencias, patrones de conductas, etc…

La mente consciente

Es la mente lógica o racional. Esta es la que decide, la que razona de una forma lógica, la que te dice qué hacer y qué no. Organiza, separa, interpreta y razona. Con esta mente adquirimos conocimientos. Usamos la mente consciente para, por ejemplo, decidir que vamos a comer hoy de todo lo que tenemos disponible en la carta. Es la que percibimos como nuestra mente activa en todo momento.

La mente subconsciente

Agarrate que vienen curvas….

Aquí guardamos TO-DO, y es la que tiene el control a menos que hagas algo para recuperarlo.

Todo lo que nos dijeron, nos dijimos y decimos a nosotros mismos, lo que nos repetimos incansablemente, las interpretaciones que hicimos de aquello que nos sucedió y con lo que nos identificamos se guarda aquí.

Es la mente que nunca olvida. Nuestra caja de Pandora particular.

Es la responsable de que a veces hagamos cosas y llevemos a cabo acciones que consideramos irracionales. El hecho de que repitamos patrones de conducta, vivamos experiencias idénticas una y otra vez con distintos «actores» se debe a todo lo que guardamos y atesoramos allí.

Actuámos de acuerdo a nuestros programas y normas subconscientes.

La mente subconsciente recibe órdenes y la mente consciente las cree y las acepta como verdaderas.

Por eso es tan importante saber que tenemos guardado ahí y modificarlo si es que te está limitando o te estás saboteando de alguna manera por ello… Si no lo haces, tienes un problema. Si no sabes lo que atesoras ahí, eso te va a someter y a afectar sin que lo sepas.

La mente subconsciente está on fire las 24 horas del día, nunca para de trabajar y es como el mejor mayordomo ever seen. Si tú, por programaciones pasadas o porque te repites como un papagayo que no puedes hacer algo, ella va a decir «Sí, Buwana, tus deseos son órdenes», y te demostrará una y otra vez lo acertado que estabas en tu juicio y la razón que llevas. Acata todo lo que la decimos sin cuestionarlo (a fuerza de repetirlo, claro) y no tiene ningún tipo de sentido del humor.

Todo lo que nos decimos, lo que oímos por boca de otros y validamos, todo lo que piensas, tu mente subconsciente lo escucha y guarda, y para ella es un credo, un mandato. No discute si algo es verdad o mentira, no entra en controversias, simplemente acata y obedece.

La importancia de observar nuestros pensamientos, lo que nos tragamos, nuestras creencias,  e implantar cosas nuevas si es necesario en nuestra mente, es enorme.

 

Cómo entrar en contacto con tu mente subconsciente

Con la mente subconsciente nos podemos poner en contacto y empezar a ver lo que tenemos guardado en ella de diferentes maneras:

La mente, por tanto, es una herramienta poderosísima a nuestro servicio, pero pocos, muy pocos, se han dado cuenta de ello. La podemos y debemos «controlar» evitando así actuar en piloto automático.

 

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