La autoestima es fundamental para tener una vida sana, plena e incluso abundante.

Es fundamental para conseguir alcanzar metas y objetivos, tanto personales como profesionales, e indispensable para afrontar y liderar con gracia desafíos, tormentas emocionales, cambios que nos vengan impuestos, y una largo etcétera de escenarios no muy cómodos que te vas a encontrar a lo largo de tu vida.

Porque sí, desafíos, problemas o conflictos nos vamos a encontrar todos. Así que ya que no nos queda otra, vamos a tener una base sólida, un pilar donde sustentarnos cuando el viento arrecie.

Otra solución sería que te metieras en tu casa y no interactuaras con nada ni con nadie, y mira así te evitas los conflictos ¿Pero qué aburrimiento, no? Ya que hemos venido a vivir, habrá que arriesgarnos y vivir la vida ¿No te parece?

Arriésgate a vivir tu vida con sus cosas buenas y no tan buenas, con sus cosas mágicas y las no tan mágicas, con sus periodos de estabilidad máxima y sus periodos de terremoto de magnitud 8 en la escala Ritcher «y yo sin un sitio donde refugiarme»

Pues bien, sí hay un sitio donde refugiarte, donde sentirte arropado y cobijado… Ese lugar se llama autoestima.

 

Autoestima y autoconocimiento: Un par ganador

 

«Yo me conozco perfectamente» ¿Te suena esta frase? Sí, yo también solía decirla. Yo también me conocía perfectísimamente. (Tururú)

El autoconocimiento, conocerse a uno mismo de manera profunda, es fundamental en la vida y la gran mayoría de las personas no se conocen a sí mismas.

No saben quienes son ante determinadas situaciones ni cómo responden ante ellas, no saben si responden o reaccionan, no saben cuales son sus patrones de conducta ni el para qué de esos patrones, no saben cuales son sus necesidades, no saben qué creencias tienen, no saben qué sienten ni cómo lo sienten… Es que, ni siquiera se escuchan.

Definitivamente si no te conoces a ti mismo hay algo que le falta a la vida que estás viviendo: TÚ.

Conócete, pasa tiempo contigo, escúchate ¿Qué conoces de ti? ¿Cuáles son tus necesidades? ¿Te las estás cubriendo tú o te las tienen que cubrir otros?

Sin este autoconocimiento, quererte, amarte, aceptarte te resultará una misión muy complicada.

 

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Y esto de la autoestima no es una cuestión baladí. No, no ¡Qué va!

La autoestima no es eso de decirse lo guapo y valioso que es uno (que también), sino que va mucho más allá.

Con una autoestima sana, bien trabajada y bien cimentada vas a saber y poder tomar las mejores elecciones y decisiones para ti, vas a poder gestionar mejor tu dinero y no ponerte en situaciones peligrosas y de riesgo, no vas a permitir que el fulanito o fulanita de turno cruce ni un centímetro de la puerta de tu casa (y de tu intimidad), vas a comer de forma más sana, a descansar cuando tu cuerpo te lo esté gritando, vas a saber quién o qué es bueno para ti y qué no lo es.

Vas a saber ponerte límites de cuidado propio a ti y por lo tanto, vas a saber poner límites a los demás.

Con una buena autoestima no vas a hacer nunca más malas elecciones en tu vida amorosa, porque vas a tener muy claro lo que tú quieres y sobre todo vas a tener muy claro lo que tú te mereces…

Quererse a uno mismo (no de forma narcisista y llena de ego) implica entender que como el ser humano increíble e irrepetible que eres tienes dignidad y mereces respeto y no sólo de los satélites que tienes a tu alrededor, tú te tienes que respetar también a ti, darte tú a ti mismo el lugar que mereces.

Eres digno y merecedor.

Eres digna y merecedora.

Tatúate esto en tu mente.

Y no hablo de una dignidad de ir gritando a todo el mundo lo mucho que mereces y lo digno que eres.

Si para decirte yo lo digna que soy, lo mucho que me quiero y lo mucho que merezco respeto (o lo que sea) te lo tengo que decir gritando, probablemente no me lo crea ni yo.

La dignidad, la autoestima no necesitan dar gritos o portazos al salir, simplemente actúan, y lo de hacen de una manera tan brillante y elegante que dejan a todo el mundo sin habla.

 

¿Por qué es tan importante tener una autoestima sana y fuerte?

Si tú no te quieres vas a buscar siempre en el afuera lo que eres incapaz de darte a ti mismo, y esto es una marrón de los gordos porque te vas a meter en unos jardines de fliparlo:

Si no te quieres vas a ir a buscar ese amor fuera por medio de personas y actitudes nada recomendables… y ya sabemos cómo acaban estas cosas, no?

Vas a buscar desesperadamente el amor que tú no te das, vas a mantener a cualquier precio esa persona a tu lado, vas a hacer «negociables» tus «innegociables», vas a olvidar tus sueños en favor de los suyos. Te vas a anular por completo porque para ti, llegado este punto, tú no eres importante.

Vas a gritarle y a exigirle a la otra persona que te quiera, que tú no te mereces eso, que mereces algo mejor… Pero ahí sigues.

Basicamente lo que le estás diciendo al otro es quiéreme tú que no yo no tengo ni idea de hacerlo pero quiéreme tú, respétame y  escúchame que yo no lo hago ni sé como hacerlo.

Y esto no es un buen negocio, porque:

  1. Puedes haber dado con una de esas personas que tienen un sensor especial para detectar una falta de autoestima como una casa de grande (Hello Narcisos) y acabes destruido o destruida porqué la poca autoestima que te quede, él o ella se van a encargar de llevársela.
  2.  Puede que hayas dado con una persona maravillosa, una de esas que la vida te presenta de vez en cuando con banda sonora incluida de «Venga, vamos a ver si esta vez te das cuenta de algo» y  que  la demandes tanto tanto amor y atención a esa persona, que la cargues tanto con una responsabilidad que no es suya, que la persona al ver que no es capaz de dar todo lo que le estás pidiendo se canse y se largue.

 

Y esto aplica no sólo a parejas, sino también a padres, hijos, madres, compañeros de trabajo, amigos… Cualquier persona con la que interactúes y tengas una relación.

En muchas ocasiones ante la falta de autoestima desplegamos una serie de comportamientos, patrones de conducta, actitudes para que nos quieran que son muy peligrosos. Son peligrosos especialmente para nosotros mismos.

Estas estrategias para que te amen va a llegar un momento que no van a funcionar. No para todo el mundo van a funcionar, sobretodo si das con alguien que tiene un  nivel de consciencia y autoconocimiento superior al tuyo.

 

Todos tenemos unas necesidades básicas que cubrir.

En su famosa «Teoría de la motivación humana» Abraham Maslow introdujo por primera vez el concepto de Jerarquía de las Necesidades donde a través de una pirámide nos muestra los diferentes tipos de necesidades que tenemos los seres humanos.

¿Qué pasa cuando yo no sé ni qué necesito ni cómo me lo puedo dar? Pues una vez más voy a volcar todo eso y a ponerlo en manos de las personas que haya por mi vida en ese momento.

Si tú sabes que necesitas ni cómo dártelo, lo primero que tienes que hacer es averiguar que es eso que estás necesitando en ese momento y lo segundo, averiguar como dártelo TÚ a ti mismo.

No puedes poner en manos de otro cubrir tus necesidades porqué el precio a pagar es la libertad. Tu libertad.

Cúbrete tú tus necesidades, sé lo más independiente que puedas, no dependas de otro. Que tú dinero, reconocimiento, valía, respeto, amor provengan de ti.

Y con esto no estoy diciendo «Venga, métete en tu casa como un ermitaño y deshecha a los otros»

No, no, no. Relacionarse es increíble, los seres humanos crecemos siempre en relaciones, cuando interactuamos.

Ojo,  que tampoco  estoy diciendo que no tengas que pedir dinero, tiempo, ayuda, casa, etc.., cuando lo necesites, porque todos hemos pasado malas épocas o malos momentos y pedir ayuda es algo sano. Pero depender permanentemente de que otro cubra tus necesidades no es un buen business.

 

En ocasiones la falta de autoestima o una autoestima baja se puede como palpar, sentir. Notas un vacío pero no sabes de donde viene, y para llenar ese vacío te metes en este peligroso jardín en busca de tu autoestima.

¿Qué hay en este jardín? Un camino de huída de ti mismo a través de:

Todo ello para llenar y sostener un vacío que se vuelve insoportable. La autoestima no está ahí.

Los demás (ni nada del afuera) no te pueden dar lo que tú mismo no te das. De igual manera tú tampoco puedes dar lo que no tienes.

La autoestima, como casi todo, nunca está en el «afuera». Toca mirar dentro de ti, buscarla, recuperarla y restaurarla. Para ello vas a tener que conocerte. Sin autoconocimiento no hay nada más allá que navegar a la deriva o al ritmo que te marquen otros.

Si quieres liderar tu vida, conócete… Atrévete a vivir

Sin duda alguna, el mejor regalo que puedes darte hoy, y todos los días de tu vida, es quererte y cuidarte.

 

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