¿Por qué algunas personas tras sufrir una crisis vital importante salen, no solo reforzados sino irradiando una luz magnética y especial? ¿Te has preguntado alguna por qué hay personas que van caminando por la calle como si estuvieran desfilando sobre una alfombra super glitter en la mismísima pasarela de Nueva York? ¿O por qué hay personas que a pesar de estar viviendo momentos totalmente devastadores tienen la capacidad de decirte que hoy no están bien pero que tienen la certeza de que mañana sí lo estarán?

Estas personas son portadoras de uno de los más increíbles súper poderes del ser humano: La resiliencia

Es verdad que esta capacidad muchas personas la traen de serie, pero la buena noticia es que la resiliencia se puede trabajar, entrenar y desarrollar.

 

¿Qué es la resiliencia?

 

En nuestra vida, todos, sin excepción, vamos a vivir situaciones complicadas. Situaciones muy incómodas.

Vamos a vivir acontecimientos que van a ser verdaderos terremotos emocionales. Y no hablo de tener un mal día, ni dos ni tres, sino de verdaderos desafíos, acontecimientos incluso traumáticos… De esos que nos dejan noqueados.

La resiliencia es la capacidad de soportar esos desafíos, esas situaciones y salir absolutamente transformado y fortalecido de ellas.

Las personas resilientes tras haber superado un momento duro, muy duro de su vida, se transforman. O lo que es lo mismo, se convierten en una versión mejorada de sí mismos… Un upgrade.

Y para que esto se de, es indispensable que haya habido un aprendizaje profundo. Y para que se de un aprendizaje profundo, tiene que haber autoconocimiento.

 

Características de las personas resilientes

 

Las personas que tienen desarrollada la resiliencia:

Son conscientes de sus potencialidades y limitaciones. El autoconocimiento es una de las armas más poderosas para enfrentar las adversidades y los retos, y las personas resilientes saben usarla a su favor. Estas personas saben cuáles son sus principales fortalezas y habilidades, así como sus limitaciones y defectos.

 

No se alegran de tener problemas pero una vez que se han presentado ven  las dificultades como una oportunidad para aprender.  Las personas resilientes son capaces de ver la bigger picture de la situación que están viviendo y no desfallecen. Estas personas asumen las crisis como una oportunidad para generar un cambio, para aprender y crecer.

 

Una de las principales fuentes de tensiones, estrés y ansiedad es el deseo de querer controlar todos los aspectos de nuestra vida. Las personas resilientes saben que es imposible controlar todas las situaciones, han aprendido a lidiar con la incertidumbre y con el vacío, y se sienten cómodos aunque no tengan el control.

 

Al ser conscientes de sus potencialidades y limitaciones, las personas resilientes confían en lo que son capaces de hacer. No pierden de vista sus objetivos y se sienten seguras de lo que pueden lograr.

 

Las personas resilientes tienen el hábito de estar plenamente presentes, de vivir en el aquí y ahora y son portadores de una gran capacidad de aceptación. Para estas personas el pasado forma parte del ayer, y el futuro no les abruma. Disfrutan de los pequeños detalles y no han perdido su capacidad para asombrarse y dejarse sorprender por la vida.

 

Las personas resilientes al ser creativos despliegan ante sí un campo de infinitas posibilidades. Son capaces de encontrar la belleza y el orden en el caos y en el desorden más absoluto.

 

Las personas con una alta capacidad de resiliencia van a tener a su alrededor al menos una persona súper resiliente, que va a hacer las veces de mentor. Las personas resilientes van a echar mano de ella conscientes de que esa persona va a decirles esa palabra que les va a impulsar, les va a poner en acción, les va a despertar.

 

Las personas resilientes saben perfectamente lo qué quieren lograr, pero tienen la suficiente flexibilidad como para adaptar sus planes y cambiar sus metas cuando es necesario. Estas personas no se cierran al cambio ni se aferran obsesivamente a sus planes iniciales o a una única solución.

 

Las personas resilientes son capaces de reírse de la adversidad y de sí mismas. La risa es su mejor aliada porque les ayuda a mantenerse optimistas y, sobre todo, les permite poner distancia emocional de la situación que están viviendo.

 

Las personas con esta increíble capacidad son conscientes de la importancia del apoyo social y no dudan en buscar ayuda profesional cuando lo necesitan.

 

Para trabajar tu capacidad de resiliencia no hay nada como poner en práctica estás habilidades

 

Desarrolla tu resiliencia

Está claro que todos vamos a vivir a lo largo de nuestra vida situaciones complicadas. Obvio que nadie se alegra de tener que hacer cara a un desafío, pero son situaciones de verdadera transformación…El potencial que hay tras ellas es enorme.

Un desafío así es un momento increíble para desaprender lo que ya no nos sirve, aprender a conocernos a nosotros mismos, redescubrirnos, transformarnos y volvernos a enamorar de nosotros.

Es un momento mágico si decides aprovecharlo, pero como siempre la decisión es tuya.

Tú decides si quieres ser víctima de tu vida o ser protagonista.

 

Tú te levantarás y yo me levantaré contigo

 

 

 

 

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